Árbol de Bendición

Para los que quieren madurar y... para nosotros también

"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará".
Salmos 1:3


    Todos queremos ser ese árbol, bien plantado, firme, maduro; siempre provisto de lo esencial para vivir. Convendría pensar también que ese árbol nos empuja a pensar no solo "en nosotros" y en lo que podemos obtener para nuestro provecho: fruto y hojas que no caen. Este verso nos invita a pensar "en los otros". En esta vida no fuimos llamados solo a suplir "nuestras necesidades" hay que bendecir a los que nos rodean. En este verso por lo menos nos desafía a:

    • a.- Ser un lugar de descanso "para otros"
      • b.- Ser un lugar de protección "para otros".
        • c.- Ser un lugar de alimento "para otros".

          • Que la gracia de Dios nos motive para lograr este cometido.