Restauración

Para los que quieren madurar y... para nosotros también

"Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia: conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mi".
Salmo 51:1-3


    Después de leer estos versos no nos queda ni la menor duda que David de verdad estaba arrepentido de su pecado y buscando con todo su corazón el perdón, la misericordia de Dios. Para encontrar la verdadera restauración de nuestras vidas es necesario que reconozcamos:

    • 1.- Que antes que al hombre es a Dios a quien hemos ofendido en primera instancia.
      • 2.- Que él perdón de Dios es una "gracia" inmerecida, no nos confundamos, no lo merecemos.
        • 3.- Que el saberse trasgresor te encamina hacia la transformación.

          • No vivamos creyendo que somos perfectos... porque no hemos pecado como David. Vivamos clamando por misericordia porque al igual que David somos pecadores.

            Que la gracia inmerecida de nuestro Padre nos continué motivando a darle lo mejor.